Karitza

  • Arequipa
  • Área: Ayuda Humanitaria

En busca de una mejor educación 

Karitza vive en Arequipa junto a sus tres hijos: Kelly (21), Camila (15) y Sebastián (7). Ellos llegaron a Perú hace algunos años. En Venezuela se encuentra el papá de Karitza, a quien espera visitar en algún momento cuando la situación económica familiar sea más estable. 

“Uno busca mejorar aquí para poder ayudar a los que están allá”

Karitza

Una familia casi peruana 

A Karitza le gusta vivir en Arequipa. Ella recuerda que hay gente que los ha tratado bien y los ha apoyado en los momentos más difíciles. Sobre todo, en pandemia, cuando no podía salir a trabajar y se encontraba sola con los niños.

“Sé que algunos vinieron a hacer cosas no tan buenas, pero otros sí vinimos a trabajar y a sacar a nuestros hijos adelante”.

Karitza

Sus niños se encuentran completamente adaptados a Perú. Camila, por ejemplo, estudia en Arequipa desde cuarto grado de primaria, actualmente está cursando sus últimos años de secundaria y se siente una peruana más. Sin embargo, Karitza reconoce que ella es venezolana al 1000%, pero el trabajar en este país le ha permitido sentirse muy identificada con el Perú. 

La salud mental de sus hijos 

Karitza y sus hijos vivieron momentos muy difíciles en Arequipa con su expareja, esta situación terminó afectando la salud mental de sus dos hijas. Además, se quedaron sin vivienda y se mudaron donde una señora que no les permitía usar los servicios higiénicos, ya que desconfiaba de ellos por su nacionalidad.

“La maestra me dice que Sebas es un niño triste. Él es tranquilo, curioso, le encanta la tecnología, es bien sociable y educado. Cami es dulce y Kelly es ‘la fuerte’. Yo soy la ‘mamá gallina’”

Karitza

Un nuevo comienzo 

Karitza y sus hijos se quedaron sin casa nuevamente y Kelly contactó a una ONG que los derivó a Save the Children. Con la primera ayuda, Karitza pudo pagar el alquiler de su actual vivienda, posteriormente, con la segunda ayuda compró algunos artefactos que unos vecinos le vendieron y con la tercera transferencia monetaria, ella adquirió alimentos y útiles escolares para Camila y Sebastián. 

Ella aspira a crecer y por esta razón decidió iniciar su emprendimiento de venta de repisas y manualidad hechas con madera.

“De repente un día estaba en el supermercado comprando los útiles y recibí una llamada, contesté y me dijeron “Sra. Karitza, le aprobaron su emprendimiento” y yo ¡ay!, brincando en el supermercado”.

Karitza

Ella recibió capital semilla y mentorías de finanzas, redes sociales y habilidades blandas, que le ha permitido implementar de a poco su negocio. Así mismo, Karitza tiene muchas esperanzas de que le irá muy bien y que esto le posibilita pasar más tiempos con sus hijos y tener un ingreso adicional, de modo que Kelly pueda retomar sus estudios, los cuales dejó inconclusos para ser el soporte económico de la familia. 

Con el capital semilla, Karitza pudo comprar máquinas, una lijadora, una talladora y maderas para iniciar su trabajo. 

“Mis máquinas que están aquí son el principio, pero yo quisiera avanzar y comprar otras, seguir adelante y aunque el panorama no esté tan lindo, hacer que la gente necesite mi producto”.

Karitza

Planes a futuro 

Karitza se siente agradecida por tener un lugar dónde vivir con su familia y espera que sus hijos pueda recuperar su salud mental. 

Respecto a su emprendimiento, ella espera lo mejor y sabe que será de gran ayuda para que sus hijos puedan estudiar.

“Sé que con la ayuda de Save the Children, todo va a cambiar para bien. Sé que voy a poder tratar a mis hijos y van a ser unos niños felices, unos chicos con empuje y con ganas de salir adelante”.

Karitza

Sobre el proyecto 

Karitza es una de las 459 personas que han sido beneficiadas con el capital semilla y es parte de los 343 emprendedores y emprendedoras que recibieron mentorías a través del proyecto “Un Camino hacia la Integración”, implementado por Save the Children con apoyo de la Oficina de Población, Refugiados y Migración (BPRM), como parte de la respuesta ante la crisis migratoria venezolana desplegada desde 2018. Así mismo, a la fecha más de 3395 niñas, niños y adolescentes mejoraron su calidad de vida gracias al componente Medios de Vida.  

Esta intervención tiene como objetivo brindar asistencia humanitaria e integrar socialmente a la niñez y las familias venezolanas que se vieron obligadas a salir de su país por la grave crisis económica. Los ejes del proyecto corresponden a: protección a través de apoyo psicosocial; nutrición y salud; medios de vida a través del fortalecimiento de habilidades para emprender o acceder a un empleo; y ayuda humanitaria para cubrir los gastos mínimos de alimentación, vivienda y abrigo de la familia.  

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