Historia de Andrea*

  • Lima
  • Área: Emergencias

El desafío de volver a empezar

Andrea* salió de Venezuela en busca de un mejor futuro para ella y su familia. Debido a la crisis política y económica en su país, interrumpió sus estudios, dejó su trabajo y emprendió una travesía por tierra hasta llegar a la ciudad de Lima. Actualmente vende caramelos con su pareja en la calle.

Andrea tiene 25 años y hace más de un año que salió de Venezuela junto a su hija de cuatro años y su hija de dos. El sueldo que recibía trabajando como cajera y mesera en su país natal no era suficiente para mantener a su familia. Su hijo menor, Máximo, nació prematuro y allá no conseguían los medicamentos que necesitaba.

Decidió entonces interrumpir sus estudios en Higiene y Seguridad Industrial y emigrar en busca de un mejor futuro. En Perú la esperaba su pareja, quien había viajado dos meses antes. El recuerdo de su travesía aún se mantiene fresco.

“Mi viaje de Venezuela a Perú fue difícil. Vine con personas que no tenían sus documentos en regla, así que ellos tuvieron que pasar por una trocha, y yo tuve que esperar a que me alcancen porque no podía seguir avanzando sola. Yo vine con pasaporte, pero mis hijos no tenían.

En el camino nos quedamos sin dinero, y tuvimos que pedir ´cola` para llegar al terminal de autobús y así llegar de Ecuador a Perú. Tuvimos que caminar algunos tramos para cruzar la frontera hasta Migraciones. El viaje se nos hizo un poco largo, pero en la frontera nos recibieron muy bien, nos ayudaron con alimentos, pañales, productos de higiene y más”.

La lucha por salir adelante

Andrea ha cumplido su primer año viviendo en Perú. Pudo obtener el carnet de solicitante de refugio, sin embargo al no tener el Permiso Temporal de Permanencia aún no puede acceder a trabajos formales. Junto con su pareja venden golosinas en la calle.

Con el dinero que juntan pagan con dificultad el alquiler de la habitación en la que viven. No siempre reúnen lo necesario y les han pedido desalojar la habitación. A las dificultades económicas se suman las barreras que ha experimentado al querer matricular a su hija en un colegio.

“Mi hija mayor no está yendo al colegio porque no conseguí vacante. He preguntado en muchos colegios de la zona y ya no conseguía. Incluso me dejaban con la palabra en la boca. Intentaba preguntar, me decían “no hay” y se daban la vuelta. Espero el próximo año matricularla para que no pase más tiempo sin estudiar”.

Un día a la vez

Andrea y su familia han podido acceder al programa de transferencias de efectivo que otorga Save the Children a migrantes de Venezuela que se encuentran en situación de vulnerabilidad.

“Vamos a sacarlo en pagar nuestro cuarto, uno tiene que planificar bien si es una ayuda hay que usarla bien y con el propósito que la están dando. Vamos a usarlo para eso, para comprar alimentos y pagar nuestro cuarto”.

Andrea sueña con un trabajo formal y con la posibilidad de traer a su madre y hermanos de Venezuela.

* Los nombres han sido cambiados por política de protección.

Sobre la intervención:

El proyecto de “Asistencia inmediata a familias venezolanas en emergencia y riesgo” ha sido implementado por Save the Children con apoyo de la Oficina de Asistencia para Desastres en el Extranjero (OFDA) y Food For Peace (FFP) de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Esta intervención tiene como objetivo brindar ayuda humanitaria de emergencia a migrantes venezolanos en situación de riesgo y vulnerabilidad durante su estadía y tránsito por el Perú. Prioriza a mujeres embarazadas y lactantes, personas con discapacidad y/o enfermedades crónicas, familias con niños y niños menores de 18 años, y personas adultas mayores. 

Los ejes de la intervención corresponden a: protección infantil, nutrición y salud, programa de transferencias de efectivo, así como coordinación humanitaria, gestión de la información y comunicación.

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