Historia de Rossi*

  • Lima
  • Área: Emergencias

Un equipo invencible

Rossi* tiene 15 años y sueña con ser cantante profesional. Tras el cierre del negocio de su madre y el robo de sus pertenencias en su hogar, salieron de Venezuela en un riesgoso viaje por tierra que duró un mes. Actualmente vive en Lima junto con su familia. Espera con ansias que empiece el nuevo año escolar para retomar sus estudios.

Cada noche, la habitación donde Rossi y su madre se convierte en un campamento. Desde que llegaron a Perú, hace dos meses, ambas duermen en una cama, los dos hermanos descansan un colchón en el suelo y su primo extiende una alfombra para dormir. Comparten la comida, la cocina y el baño con otros inquilinos del mini departamento ubicado en el distrito de San Juan de Lurigancho, en Lima.

No hace muchos años atrás, la vida de esta familia en Venezuela era muy distinta. Mariana* (41)  tenía una tienda de abarrotes en Estado Aragua, Venezuela. Rossi asistía al colegio y, en su tiempo libre, le gustaba tocar guitarra y cantar en el karaoke. La tranquilidad cotidiana fue poco a poco reemplazada por la crisis económica y social.

Los ingresos de Mariana no alcanzaban ni para la comida ni para la educación de Rossi. Ella había pasado a cuarto de secundaria. Sin embargo, tuvo que dejar las clases. Asistía a una escuela de música. También lo tuvo que dejar.

El negocio de Mariana fue saqueado por hombres armados. Se llevaron toda la mercadería. Tuvo que cerrar. Para mantener a sus hijos, se fue a Colombia durante un año para trabajar. Mientras vivía afuera, su hogar fue robado en repetidas ocasiones. Se llevaron el televisor, el aire acondicionado, alimentos y computadoras. Lo único que dejaron fueron las camas.

“Decidimos irnos de Venezuela porque allí las cosas no van nada bien. Como todos saben ahora, hay problemas económicos, mucha delincuencia, todo va de mal en peor. Día a día, las cosas empeoran. Los precios de los alimentos suben a diario. Todo sube. Era difícil tener acceso a la electricidad, los alimentos y el agua. Hay mucho crimen. Todo en Venezuela está corrompido. Es horrible”.

El amor a la música

Tras un mes de viaje a pie, en bus y camión llegaron a Perú. Para sobrevivir, Mariana empezó vendiendo golosinas en la calles de Lima, junto con uno de sus hijos y su sobrino. El dinero que juntan diariamente les alcanza para comprar la comida y pagar el alquiler. Sin embargo, hay días en que no venden nada.

En su tiempo libre a Rossi le gusta escuchar música. Desde que tiene memoria, siempre le ha gustado la música. En Venezuela cantaba en el coro de la iglesia y en festivales. Acompañada de su guitarra, disfrutaba cantar baladas a su mamá, familia y amistades. Al salir de Venezuela tuvo que dejar atrás sus dos guitarras. Eran su posesión más preciada. Aunque se quedó sin guitarras aún no renuncia al sueño de ser cantante profesional en el futuro.

Su gusto por la música la ayudó a conseguir su primer trabajo como animadora infantil. En su primer día, vestida como Minnie Mouse, bailó y jugó con niños y niñas en un evento. A pesar del calor y la transpiración que tuvo al usar el disfraz, disfrutó hacer sonreír a los niños y niñas. A Rossi le llama la atención la actitud e inocencia de los niños y niñas del Perú.

“Un niño aquí en Perú tiene una infancia, pueden ser niños. Los niños de allá ya no estudian, se ven obligados a vivir una dura realidad. Es terrible, porque lo más importante para un niño es tener una infancia, ser niño, no estar expuesto a cosas malas desde que eras tan pequeño. Esto afecta mucho a los niños”.

Rossi y su familia forman parte del programa de transferencias de efectivo de Save the Children. Han planificado comprar zapatos, una cocina, ollas y un carrito para preparar y vender tequeños en la calle. Están listas para volver a empezar. Juntas son un equipo invencible.

 * Los nombres han sido cambiados por política de protección.

Sobre la intervención:

El proyecto de “Asistencia inmediata a familias venezolanas en emergencia y riesgo” ha sido implementado por Save the Children con apoyo de la Oficina de Asistencia para Desastres en el Extranjero (OFDA) y Food For Peace (FFP) de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).  Esta intervención tiene como objetivo brindar ayuda humanitaria de emergencia a migrantes venezolanos en situación de riesgo y vulnerabilidad durante su estadía y tránsito por el Perú. Prioriza a mujeres embarazadas y lactantes, personas con discapacidad y/o enfermedades crónicas, familias con niños y niños menores de 18 años, y personas adultas mayores. 

Los ejes de la intervención corresponden a: protección infantil, nutrición y salud, programa de transferencias de efectivo, así como coordinación humanitaria, gestión de la información y comunicación

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