Historia de Luis*

  • Lima
  • Área: Emergencias

Comenzar de nuevo en medio de la dificultad

Después de verse obligados a abandonar el país que aman, Luis* con 11 años, junto con sus dos hermanas menores Isabela* y Camila* de 8 y 4 años respectivamente, su madre Valeria* y su abuela Ana*de 57 años, llegaron a Perú. Su padre Rubén se adelantó cuatro meses para buscar empleo y los esperaba impaciente. 

Ahora toda la familia debe vivir en una sola habitación en Lima en la que no falta el polvo y el ruido. 

“El viaje fue difícil porque vine con los niños y mi mamá. Tuve que cargar a Camila porque era muy pequeña, también llevábamos comida y todas nuestras cosas. El viaje duró siete días. Nuestros pies estaban hinchados, no podíamos ducharnos, parte de la comida se echó a perder”.

La profundización de la crisis política y económica, el aumento de la delincuencia y la escasez de alimentos y medicamentos han convertido a Venezuela en uno de los países más peligrosos del mundo para un niño o niña. Lamentablemente la vida en Perú para Luis y su familia es igualmente difícil.

El golpe de la nueva realidad

Rubén trabaja como conductor de autobús, Valeria prepara comida para vender y la abuela Ana limpia casas. Sin embargo, se trata de trabajos informales que no les permite un buen nivel de ingresos. Apenas son capaces de sobrevivir.

Tanto Luis como sus hermanas han vuelto a la escuela. No encontraron vacantes libres en una escuela pública y Valeria no quería que sus hijos perdieran el año escolar, así que los inscribió en una escuela privada. Sin embargo, en muchas ocasiones se atrasa con los pagos de las mensualidades. Es una lucha diaria para los padres mantener una actitud positiva y proveerlos de lo que necesitan: “Los niños me ven llorar a veces“, explica su madre exhausta. “Un día me dijeron, ‘no llores, solo sácanos de la escuela para que no tengas que pagarla’. No quiero que digan eso“.

La habitación que comparten se abre a la azotea del edificio donde Luis practica fútbol, ​​Camila juega con el perro de los vecinos e Isabela se vuelca en sus rutinas de baile: “Aprendo bailes para mostrárselos a mi mamá como una especie de regalo”.

Agradecidos por la ayuda

Save the Children está ayudando a la familia a través de un programa de transferencias de efectivo para que puedan costear lo básico como comida, la devolución de un préstamo y la compra de algunos juguetes para los niño/as. La primera transferencia les sirvió para comprar las literas donde ahora duermen los niños, antes todos compartían un colchón. 

Las investigaciones muestran que brindar dinero a las familias es frecuentemente la forma más eficiente y eficaz de ayudarlas. Las familias saben lo que realmente necesitan y las transferencias de efectivo les brindan la libertad y la flexibilidad para pagar por ello.

 “Con la transferencia de efectivo pude pagar mi préstamo, comprar comida, comprar algunos juguetes para los niños: un juego de cocina y un kit médico. ¡Así los niños también podrían divertirse!”.

Los niños/as también han podido asistir a sesiones en el CFS (Child Friendly Spaces), un espacio que proporciona apoyo práctico, psicosocial y nutricional, ayudando al mismo tiempo en la protección de los niños y niñas de las familias migrantes.

En el caso de esta familia en particular, cada uno de los niños/as reacciona diferente a lo que les ha tocado vivir. Luis dedica buena parte de su tiempo a armar figuras de plastilina. Es su forma de manejar la ansiedad ante el hacinamiento y el encierro. Isabela es muy sensible e introvertida y a veces le cuesta hacer amigos porque carece de confianza. En cambio, Camila demuestra un carácter fuerte para su corta edad. Tiene momentos en los que es muy cariñosa y otros en los que se encierra en sí misma.

A pesar de la situación, la familia no deja de soñar y tener esperanza en el futuro. Luis, por ejemplo, quiere ir al baile de graduación de la escuela y sus padres anhelan regresar a Venezuela y recuperar la vida que disfrutaban antes. Valeria, la madre, comenta: “Quiero volver a Venezuela, solo quiero que las cosas mejoren. La esperanza y la fe son lo último que se pierde”.

* Los nombres han sido cambiados por política de protección. 

Sobre la intervención:

El proyecto de “Asistencia inmediata a familias venezolanas en emergencia y riesgo” ha sido implementado por Save the Children con apoyo de la Oficina de Asistencia para Desastres en el Extranjero (OFDA) y Food For Peace (FFP) de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).  Esta intervención tiene como objetivo brindar ayuda humanitaria de emergencia a migrantes venezolanos en situación de riesgo y vulnerabilidad durante su estadía y tránsito por el Perú. Prioriza a mujeres embarazadas y lactantes, personas con discapacidad y/o enfermedades crónicas, familias con niños y niños menores de 18 años, y personas adultas mayores. 

Los ejes de la intervención corresponden a: protección infantil, nutrición y salud, programa de transferencias de efectivo, así como coordinación humanitaria, gestión de la información y comunicación.

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